martes, 24 de septiembre de 2013


AUTISMO

 

La palabra autismo, del griego auto-, de autos, 'propio, uno mismo', fue utilizada por primera vez por el psiquiatra suizo Eugene Bleuler en un tomo del American Journal of Insanity, en 1912

La clasificación médica del autismo no ocurrió hasta 1943, cuando el Dr. Leo Kanner  del Hospital John Hopkins, estudió a un grupo de 11 niños e introdujo la caracterización autismo infantil temprano. Al mismo tiempo un científico austríaco, el Dr. Hans Aspergr, utilizó coincidentemente el término psicopatía autista en niños que exhibían características similares. El trabajo del Dr. Asperger, sin embargo, no fue reconocido hasta 1981 (por medio de Lorna Wing), debido principalmente a que fue escrito en alemán.

 El DSM-IM (APA 1994) indica que para un diagnóstico de autismo es necesario encontrar las características A, B, y C que se mencionan a continuación:

  • A. Un total de seis o más manifestaciones de (1), (2) y (3), con al menos dos de (1), al menos una de (2), y al menos una de (3).

  1. Trastorno cualitativo de la relación, expresado como mínimo en dos de las siguientes manifestaciones:
    1. Trastorno importante en muchas conductas de relación no verbal, como la mirada a los ojos, la expresión facial, las posturas corporales y los gestos para regular la interacción social.
    2. Incapacidad para desarrollar relaciones con iguales adecuadas al nivel de desarrollo.
    3. Ausencia de conductas espontáneas encaminadas a compartir placeres, intereses o logros con otras personas (por ejemplo, de conductas de señalar o mostrar objetos de interés).
    4. Falta de reciprocidad social o emocional.
  2. Trastornos cualitativos de la comunicación, expresados como mínimo en una de las siguientes manifestaciones:
    1. Retraso o ausencia completa de desarrollo del lenguaje oral (que no se intenta compensar con medios alternativos de comunicación, como los gestos o mímica).
    2. En personas con habla adecuada, trastorno importante en la capacidad de iniciar o mantener conversaciones.
    3. Empleo estereotipado o repetitivo del lenguaje, o uso de un lenguaje idiosincrásico.
    4. Falta de juego de ficción espontáneo y variado
    5. Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos y no funcionales.
    6. Estereotipias motoras repetitivas (por ejemplo, sacudidas de manos, retorcer los dedos, movimientos complejos de todo el cuerpo, etc.).
    7. Preocupación persistente por partes de objetos.
  3. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados, manifestados por lo menos mediante una de las siguientes características:
    1. Preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y restrictivos de interés que resulta anormal, sea en su intensidad, sea en su objetivo.
    2. Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.
    3. Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p.ej., sacudir o girar las manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo).
    4. Preocupación persistente por partes de objetos.

  • B. Antes de los tres años, deben producirse retrasos o alteraciones en una de estas tres áreas:

  1. Interacción social,
  2. Empleo comunicativo del lenguaje o
  3. Juego simbólico.

  • C. El trastorno no se explica mejor por un Síndrome de Rett o trastorno desintegrativo de la niñez.

 

 

 

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